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Devocionales para enero 2018

  • martes, 2 de enero de 2018

    “¿Eres un Campeón?”

    Lee Lamentaciones 3:22-23.

    Cuando piensas en la palabra “CAMPEÓN”, ¿en quién o en qué piensas? La imagen que viene a mi mente es la de Rocky Balboa subiendo el último escalón del Museo de Arte en Filadelfia celebrando con las manos levantadas. También pienso en David cuando conquistó a Goliat.

    La definición de “CAMPEÓN” es: una persona que vence en una competencia o que supera a los demás en un aspecto determinado. Muchas veces usamos esta palabra cuando hablamos de los deportes, pero en la vida espiritual, ¿te consideras un campeón?

    Ya comenzó el Nuevo Año, el 2018. ¡Wow! ¡Qué rápido terminó el 2017! ¿Cómo te fue? ¿Lograste alcanzar las metas que te pusiste el año pasado? ¿Lograste rebajar? ¿Lograste graduarte o pasar de grado? ¿Lograste esa promoción o mejorar tu calidad de trabajo? ¿Lograste crecer espiritualmente: orar más, leer la Biblia más, ayunar más y asistir y servir fielmente en la iglesia?

    Qué bueno que en este nuevo año tenemos otra oportunidad para hacer las cosas mejor. “¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (Lam 3:22-23). Decídete ahora mismo si vas a terminar este día, esta semana, este mes, este año como un campeón, con las manos levantadas al cielo en VICTORIA agradeciéndole a Dios por Su fidelidad y ayuda en el camino. Decláralo hecho ya y determina tener una actitud de un campeón en medio de la batalla…una actitud positiva, de perseverancia, de pasión y de compromiso…ya que nuestra actitud en medio de la batalla y en medio de la tormenta es lo que determina si somos un CAMPEÓN.

    Oración: Señor, gracias por otra oportunidad para hacer las cosas mejor. Y gracias por tu misericordia que llega nueva cada mañana. Ayúdame a ser un campeón en ti, reflejándote con mi actitud en medio de las situaciones difíciles. Quiero ser victorioso en este nuevo año. Te lo entrego a Ti, mi Dios. En el Nombre de Jesús, AMEN.

  • martes, 9 de enero de 2018

    “Una Actitud de Fe”
    Leer Jueces 7:1-15, 1 Samuel 17:23, Romanos 8:37.

    Comenzó el año nuevo, ya estamos en el 2018 y todos celebramos, todos hacemos planes, todos tenemos metas, pero todo está igual… Tu actitud está igual… Y te puedo asegurar que de esa manera, todo seguirá igual el resto del año. La historia de Gedeón es una muy conocida, y de lo que te hablaré se encuentra en Jueces 7:1-15. Anteriormente, Dios le había dicho a Gedeón que él iba a salvar al pueblo de Israel de los Madianitas (Jueces 6:14), pero en esta porción Dios comienza a disminuir la cantidad de soldados del ejército, hasta tener trescientos hombres. Trescientos hombres que podían pensar en una derrota segura, pero a su vez, trescientos hombres que derrotaron a un pueblo completo porque el tamaño del ejército no iba a obtener la victoria, sino el poder de Dios con ellos. Dios se aseguró de dejarle saber al pueblo que iban a vencer, iban a ser campeones y con trompetas y gritos, derrotaron a los Madianitas. (Jueces 7:20-25).

    David es otro ejemplo de un campeón que tenía todo el derecho de presentir derrota, pues su tamaño no lo favorecía al enfrentarse con el gigante, Goliat. Sin embargo, su actitud estaba centrada en que Dios le iba a dar la victoria. David entendía que el poder de Dios era suficiente (1 Samuel 17:45). Asimismo, hay muchos personajes que encontramos en la Biblia que la situación no se ve favorable para ellos, pero su actitud de fe, les dio la victoria. Quiero que lean Romanos 8:37 entendiendo que tu actitud de campeón debe ser una de fe.

    “Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó.” Rom. 8:37

  • martes, 16 de enero de 2018

    “Actitud de Calidad”

    Leer 1 Corintios 9:24-27, Hebreos 10:23, Efesios 6:14-18, Proverbios 21:1-9, Santiago 1:12.

    Una actitud de calidad es una actitud que debe cumplir con ciertos requisitos. Decidí mencionar ciertos aspectos que cumplan con esto. Primeramente, propósito. Todo atleta, jugador, soldado, persona en general debe tener un propósito para seguir, Pablo menciona que todo el que corre lo hace para obtener un premio, que él no lanza puños al aire y prepara su cuerpo para obtener la victoria incorruptible. La constancia es un aspecto importante ya que las adversidades siempre van a llegar y necesitas mantenerte firme (Hebreos 10:23) porque Él es fiel sin importar las circunstancias a tu alrededor. En Efesios vemos como la protección con la armadura de Dios nos va a fortalecer y permitir luchar correctamente. Muchas veces no vamos a entender la razón de las situaciones y el desespero en nuestra vida, pero con sabiduría podremos elegir los caminos correctos y tomar las mejores decisiones según Su voluntad. El último aspecto que mencionaré es la perseverancia, la decisión de levantarte luego de una caída, de mejorar luego de un error y resistir entendiendo que la victoria final llegará (Santiago 1:12).

    Siempre recuerda caminar hacia una meta, mantenerte firme y fiel al Dios que nunca te fallará, prepararte correctamente y siempre buscar la voluntad de Dios primero y por último, continuar hasta el final. De esta manera, con Dios de tu lado, serás un CAMPEÓN.

  • UNIDOS: martes, 23 de enero de 2018

    “El Vencedor Convence a Otros”

    Lee 1 Samuel 17:37.

    Los vencedores convencen a otros que van a tener éxito. Hay momentos en el que las personas pasan por situaciones de incertidumbre, y necesitan a un vencedor que les de esperanza en medio de su caos.

    El rey Saúl estaba intimidado por las amenazas del gigante, Goliat. Su esperanza en esa batalla estaba por el piso, pero había llegado un vencedor a cambiar su mentalidad. Puedo imaginar la escena: un pequeño David lleno de pasión y celo por el pueblo de Dios que estaba dispuesto a enfrentar al gigante.

    Un vencedor no solo convence con palabras, sino con sus acciones.

    Estas fueron las palabras de Saúl: “ve y que Jehová este contigo”.

    Como cristianos tenemos un trabajo muy grande en medio de nuestra sociedad. Hay tanta gente derrotada espiritual y mentalmente que ven todo negativo. Nuestra labor como vencedores es demostrarles que no todo está perdido, que no todo es tinieblas, que hay esperanza.

    Que no se te pegue la mentalidad de derrota, demuestra con tus acciones que eres más que vencedor y ten fe en medio de la oposición. Así podrán ver y creer que existe una victoria para ellos.

    Oración: Padre, ayúdame a ser luz y sal en esta tierra. Estoy dispuesto a creer que hay victoria por encima de los obstáculos, y que hay personas que se unirán a mi fe y verán lo mismo que ve mi fe. En el Nombre de Jesús, AMEN.

  • martes, 30 de enero de 2018

    “Un Vencedor no Escucha Críticas Destructivas”

    Lee 1 Samuel 17:28, 33.

    David  aparece en medio de la batalla de Israel en contra de los Filisteos, y se percata que el gigante, Goliat, está desafiando a los Israelitas.

    Todos tenían miedo, pero David estaba dispuesto a enfrentar al gigante. En el verso 33, el rey Saúl le dice unas palabras que podían determinar el fin de la idea de enfrentar al gigante, ¨No vas a poder¨.

    Yo no sé en cuantos momentos se han aparecido en tu vida los criticones. Sí, tú sabes de quienes yo hablo, Aquellos que te han dicho, “No vas a lograrlo”, “eres muy joven”, “no estás preparado”, “tu sueño es muy grande para ti”, “te falta mucho talento”, etc. Siempre estas críticas destructivas llegan en un momento crucial de nuestras vidas, y nosotros debemos reaccionar como un vencedor que no se deja dominar de una simple crítica.

    Imagínate si David le hubiera hecho caso al rey Saúl. Bueno, creo que no hubiéramos sabido de la historia. David sabía que era un vencedor, no por lo que tenía, sino por quien creía.

    Recuerda, siempre que llegue una crítica destructiva tómala como catapulta hacia el cumplimiento del propósito de Dios en tu vida.

    Ten siempre en mente:

    Que para cada Goliat hay un David,

    Que para cada Faraón hay un Moisés,

    Que para cada Nabucodonosor hay un Daniel,

    Que para cada Pilatos hay un Jesús,

    Y que para cada crítica destructiva que se levanta en contra tuya, hay un Dios que se levanta a favor tuyo.

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