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Devocionales para agosto 2017

  • martes, 1 de agosto de 2017

    “Fuego en Mí”

    El fuego es una parte necesaria de la vida, y tiene muchos usos: calefacción, iluminación, protección, se usa para cocinar, purificación y destrucción, entre otros. La Biblia menciona la palabra fuego muchas veces, y está asociado con varios propósitos.

    Por ejemplo, en el libro de Éxodo, capítulo 13, Dios utilizó el fuego para alumbrar el camino a los Israelitas. Proveyó luz y calefacción durante las noches frías en el desierto, y a la vez proveyó protección y dirección para el camino.

    Y en el libro de Lucas, capítulo 3 verso 16, Juan el Bautista menciona a sus seguidores que él solamente bautizaba con agua, pero venía alguien mayor que bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego. Juan anuncia la venida del Mesías mientras explica que su propio bautismo es una lavada exterior del cuerpo del arrepentimiento y el bautismo del Cristo sería una limpieza interior del corazón, mente y alma de una persona que se arrepienta de su pecado.

    El fuego es una herramienta poderosa que da vida, o es un arma destructiva que destruye todo en su camino. Tiene muchos usos y propósitos, pero en la Palabra de Dios, frecuentemente representa la presencia poderosa del Señor.

    Si tú tienes al Señor en tu corazón, Él ha depositado Su fuego en ti para el beneficio de Su reino. ¿Y qué quiere decir eso? Fuego = Pasión El fuego de Dios limpia nuestro interior y nos prepara para cumplir con Su propósito. Nos llena de pasión para hacer Su voluntad. Ese fuego/pasión que hay en ti, ¿es evidente para los de afuera? ¿El fuego depositado en ti motiva y contagia a otros?

    Ya el fuego del Señor está en ti. Toma un momento para pedirle a Él avivarlo porque hay un mundo allá afuera que necesita de tu fuego.

    ¡ENCIENDE!

  • martes, 8 de agosto de 2017

    “Humíllate”
    Leer Éxodo 3:1-6, Proverbios 3:34 & 1 Pedro 5:5.

     

    Vamos a tomar un momento para repasar una historia bien conocida, la de Moisés y la zarza ardiente. ¿Cómo llegó Moisés a este momento en su vida? Fue criado en la casa del Faraón. Lo tenía todo, y de la noche a la mañana, lo perdió todo. Tuvo que fugarse para salvar su vida, y en el pasaje de hoy, se encuentra en un lugar llamado Sinaí como pastor de ovejas.

    ¿Qué crees que estaba pensando Moisés? ¿Qué había pasado con su vida? Era rico…vivía en un palacio. Y ahora apesta a orín de ovejas…era un Don Nadie. Pero Dios aún no había terminado con él. Todavía tenía un plan…un gran plan para Moisés, a pesar de sus circunstancias y debilidades.

    La zarza ardiente le llamó la atención a Moisés, y se tuvo que acercar. Pero al acercarse, el Señor lo mandó a quitarse las sandalias ya que era un lugar santo…no porque ese pedazo de tierra era santo sino porque el Señor estaba en ese lugar. Cuando Moisés se quitó las sandalias—cuando se humilló—entonces el Señor le dio un propósito y un plan más grande del podía imaginar.

    Cuando nosotros nos acercamos al Señor, y nos humillamos ante Él, encenderá el fuego en nosotros para llevar a cabo lo que nos ha llamado a hacer. Y no tan solo te revelará Su gran propósito y plan para Su reino sino te dará el deseo y el poder para llevarlo a cabo (Filipenses 2:13).

    Toma un momento para acercarte al Señor. Humíllate y pídele encender ese fuego en ti para hacer Su voluntad y cumplir con Su propósito en tu vida.

  • martes, 15 de agosto de 2017

    “Trae tu Ofrenda.”

    Leer Génesis 4:3-5, Génesis 22:2-8  y Levítico 3:1.

    En el Antiguo Testamento, los creyentes tuvieron que ofrecer sacrificios para el perdón de sus pecados. Y Dios dio unas instrucciones muy específicas al pueblo de Israel en el libro de Levítico de cómo llevarlo a cabo.

    Vemos en Génesis 4:3-5 la historia de Caín y Abel. Ambos le llevaron su ofrenda a Dios, pero Dios solamente aceptó la de Abel. ¿Y por qué? Estudiemos versos 3 y 4. Dice que “Caín presentó algunos de sus cultivos” (v3) y que Abel dio “las mejores partes de algunos de los corderos que eran primeras crías de su rebaño” (v4). ¿Qué podemos ver aquí? Abel dio lo mejor de las primeras crías mientras que Caín dio alguito de su cosecha.

    Y en Génesis 22:2-8 podemos ver la historia de Abraham e Isaac. Dios pidió lo más anhelado del corazón de Abraham, su hijo, como holocausto. ¡Qué difícil! Pero Abraham lo llevó confiadamente diciendo a sus criados que iban a regresar…plural. Dos iban a subir, y dos iban a bajar (v5). Él sabía que Dios se iba a encargar de todo. Tal vez no sabía cómo, pero estaba confiado, y fue obediente llevando su mejor ofrenda.

    ¿Cómo estaban los corazones de Abel y Abraham? No se trataba de la ofrenda porque Caín también llevó una ofrenda que no fue aceptada, y el Señor terminó proveyendo un carnero para que Abraham no tuviera que sacrificar a su hijo. ¿De qué se trata entonces?

    “Quiero que demuestren amor, no que ofrezcan sacrificios. Más que ofrendas quemadas, quiero que me conozcan.” (Oseas 6:6)

    ¿Cómo está tu corazón? ¿Qué le puedes ofrecer a Dios? ¿Le puedes dar lo mejor con un corazón gozoso? Pregúntale qué quiere que le des…si te atreves.

    ¡ENCIENDE!

  • UNIDOS: martes, 22 de agosto de 2017

    “Libres por el Fuego.”

    Leer Daniel 3:1-30.

    Esta es una de las historias más sorprendentes en la Biblia. La historia de tres muchachos judíos que no se postraron delante de una estatua. Y por consecuencia a su acción tomada, los tiraron al horno de fuego.

    Con esta simple introducción de la historia, más que sorprendente, se escucha como un suicidio. ¡Por no postrarse, para el horno! La realidad es que esto está duro. El equipo de gobierno del Rey Nabucodonosor estaba en contra de estos jóvenes judíos, ya que contaban con el favor de Dios y del rey, y el celo los llevó a crear una trampa para exterminarlos. ¿Sientes que el mundo está en tu contra? Cuando nos disponemos a agradar a Dios en todo, no te sorprendas del fuego de la prueba. Estos tres muchachos por agradar a Dios por encima del gobierno, modas, pensamientos y costumbres, tuvieron que enfrentarse al fuego. Estar frente al fuego es intimidante y en muchos momentos casi imposible de sobrellevarlo porque nos hace daño. Tal vez el fuego de la prueba está frente a ti, y no sabes qué hacer. Te estás volviendo loco porque ya no tienes estrategias. Cuando se acaban tus estrategias, comienzan las de Dios. En los versos 17 y 18, los jóvenes dicen unas palabras poderosas que mostraron su gran confianza en Dios y su compromiso en ser fieles a Él. “Dios nos puede librar del horno, pero si aun no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses.” Si confías en Dios y haces lo correcto, no solamente Dios estará contigo frente al fuego sino también dentro de el. Lo que parecía que hacía daño se convirtió en puente de su manifestación y su libertad, ya que entraron amarrados y salieron libres.

    ¡Cuando confías en Dios, aún en tu peor prueba, verás Su gloria!

    Ora para que Dios te enseñe a confiar y a creer más en Él. Así saldrás victorioso.

  • martes, 29 de agosto de 2017

    “AVÍVALO.”

    Lee 2 Timoteo 1:5-6.

    ¿Alguna vez has sentido que se te ha apagado el fuego un poco en ti..que no estás sirviendo con el mismo esmero o pasión que antes? Tal vez solo necesitaba una palabra de exhortación para levantarte y comenzar de nuevo.

    Eso mismo hizo el Apóstol Pablo en la segunda carta a Timoteo. Primero, en el verso 5, Pablo le recuerda a Timoteo la genética de bendición que traía él…desde su abuela y su madre.

    Segundo, en el verso 6, el Apóstol le dice que tiene que avivar…en la versión Reina Valera dice “avivar el fuego del don de Dios”, y en la Nueva Version Internacional dice, “avivar la llama de Dios”.  La palabra, avivar, aquí viene del griego anazopureo que significa “volver a encender”.

    Dios no trabaja con nosotros como robots cuando nos deposita un don. Él deposita un elemento que necesita la cooperación de nosotros para cumplir con el propósito de ese don. Algunos se quedan esperando que Dios los utilice o que les de una unción nueva cuando Él solo quiere que aviven lo que ya ha depositado en ellos.

    Avivar—volver a encender—es mantener ese fuego brillante y fuerte. Un fuego que se deja solo se estinguirá siempre, pero Dios quiere que siempre mantegamos nuestra llama quemando para Él.

    Vuelve a cantar la canción que puse al principio, y hazla tuya.
    No quiero estar en otro lugar, mas que en tu amor, aquí en tu amor. Enciende un fuego en mi ser que no pueda apagar ni contener. Quiero más de ti, Dios.”

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